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jueves, 28 de noviembre de 2013

PERROS DE TERAPIA


Se denomina Zooterapia o Terapia con animales a aquellos tratamientos a humanos que utilizan como medida coadyuvante en la recuperación o mejoría de la salud del paciente el contacto con un animal. Las especies más empleadas son caballos y perros, siendo estos últimos los más cercanos a nosotros, por ser mascotas habituales.

Aunque parezca novedoso, el primer caso documentado data de 1962 Cuando el Dr. Levinson, psiquiatra infantil, percibió que en un caso concreto sólo avanzaba con su paciente cuando estaba presente su perro Jingles, aunque ya antes se habían introducido animales de granja en centros hospitalarios observándose que el cuidado de los mismos aceleraba la recuperación psicológica y emocional de los residentes.

Actualmente las aplicaciones de la terapia con perros, se dividen en dos grandes grupos:

-Físicas: rehabilitación y fisioterapia

-Psíquicas: enfermedades mentales, alteraciones de la conducta, déficits sociales, etc.

En estas terapias, llevadas a cabo por un equipo multidisciplinar, se aprovechan las características del animal enfocando el contacto con el paciente a conseguir los objetivos marcados por el profesional de la salud que lleve el caso, es decir, se trata de un trabajo coordinado y programado, con unos fines concretos.


En la misma línea, pero mucho más flexibles, se encuentran las Actividades asistidas por perros. Estas suelen ser sesiones grupales, dirigidas a un colectivo concreto, por ejemplo, adolescentes en riesgo de exclusión social, en las que no existe ni un programa ni unos objetivos prefijados, son sobre todo lúdicas.

En ambos casos los usuarios se benefician de la relación con un perro, pues recordemos que:

- Ellos disfrutan del contacto con humanos, a diferencia de otras especies. Esto es así porque ambas especies somos gregarias y sociales y llevamos 14000 años conviviendo juntos.

- Los perros no nos juzgan por nuestro aspecto, sólo por nuestras acciones: son incapaces de discriminar a una persona por una discapacidad física o mental.

- Numerosos estudios de investigación demuestran que el simple hecho de acariciar unos minutos a nuestra mascota disminuye la presión arterial, siendo muy recomendable la terapia con perros a pacientes que han sufrido un infarto de miocardio, pues disminuyen la probabilidad de una recidiva.

- El hecho de interactuar con ellos, de enseñarles órdenes simples o de sentirse parte activa de un equipo aumenta la autoestima en casos de alteraciones emocionales (shocks postraumáticos, víctimas de maltratos, niños- adolescentes con problemas de adaptación social…)


- En el caso de pacientes hospitalizados por largos periodos o de usuarios de residencias geriátricas, la tendencia es a ir perdiendo la ilusión, las ganas de relacionarse con los demás y a encerrarse en un mutismo que influye negativamente en su estado de salud. Aquí los efectos de las sesiones con perros son espectaculares: lo vivido en 45 minutos o una hora, que suele ser su duración, repercute en el resto de actividades de la semana, pues supone el salir de la rutina de una estancia larga en un sitio con pocos estímulos.

- También se ha observado que a veces sirven de hilo conductor en la comunicación terapeuta-paciente, pues el hecho de que el perro esté presente en la consulta del psiquiatra da un tono más cálido y relajado a la sesión.

- En niños con trastornos del desarrollo como hiperactividad o autismo un perro ayuda a aumentar la concentración y la motivación, acelerando así el proceso terapéutico.

                                 


Evidentemente no todos los perros sirven para ser coterapéutas. Estos animales son seleccionados desde cachorros, teniendo en cuenta sus antecedentes familiares (sobre todo los de la madre, pues los genes maternos influyen más que los paternos en el temperamento y el carácter canino). Durante el periodo de socialización (de la octava a la decimosegunda semana de vida) son expuestos a todos los estímulos que pueden encontrarse en su trabajo de adultos (sillas de ruedas, niños con estereotipias, salas con suelos resbaladizos, personas mayores…. Y desde el adiestramiento básico al específico posterior su guía (que debe convivir con él las veinticuatro horas del día) le inculca un sistema de aprendizaje en el que sea capaz de buscar soluciones alternativas, trabajar bajo condiciones de estrés y estar atento a señales casi imperceptibles(lenguaje corporal).

En cuanto al temperamento debe ser un perro equilibrado, con cero muestras de agresividad y que disfrute en compañía de las personas. Para valorar su aptitud como perro de terapia existen test homologados (Ethotest y test de Campbell). Y por supuesto pasan revisiones veterinarias periódicas (normalmente cada seis meses se les practica pruebas diagnósticas de las principales enfermedades zoonóticas, es decir, las que pueden transmitir a humanos, como por ejemplo la leishmaniosis).

Actualmente en España hay numerosos programas puestos en marcha por diferentes entidades que cuentan con profesionales formados en nuestro país (Las Universidades de Barcelona y Sevilla han sido las pioneras en este campo).

Pues ya sabéis, el mejor amigo del hombre puede ser también su mejor terapeuta.

lunes, 18 de noviembre de 2013

CUCA: CUERPO EXTRAÑO INTESTINAL

MI PERRO SE HA COMIDO UN TORNILLO



Introducción

Cuca llegó a nuestra consulta con un cambio de comportamiento bastante llamativo. Mostraba apatía y su expresión era tristona. El propietario nos comentó que Cuca había empezado a mostrar estos signos la noche anterior, junto con vómitos y heces blandas.

Anteriormente esta perrita había venido al centro veterinario para la aplicación de sus vacunas de cachorro. Su carácter sociable y amistoso de esos días, contrastaba radicalmente con su estado actual.

Presentación del paciente

Nuestra paciente Cuca es una labradora negra de tres meses que vive en una caseta con un jardín enorme alrededor del que poder disfrutar, y pasa los días acompañando al jardinero en sus quehaceres. Los nietos de sus propietarios juegan con ella a todas horas.

Nunca había estado enferma, por lo que en cuanto notaron que su estado de ánimo cambiaba, acudieron al veterinario con prontitud, sospechando que podría existir un problema de salud detrás de todo.


Y en verdad, esto fue lo que permitió que pudiera ponerse una solución temprana a su problema, sin más complicaciones y con una recuperación estupenda.

Es importante resaltar esto último, porque los cachorros son muy delicados. Se deshidratan fácilmente, no tienen un sistema inmunitario fuerte…en fin, muchas características que los hacen vulnerables. El deber principal de un propietario es estar alerta ante cualquier sospecha de enfermedad y ponerse inmediatamente en contacto con un veterinario. Es el auténtico responsable del mantenimiento saludable de su mascota.

Exploración y pruebas diagnósticas

La exploración de Cuca reveló dolor abdominal, principio de deshidratación y estado deprimido.

Se le realizó una analítica con hemograma, bioquímica básica y electrolitos. Se descubrieron alterados los valores de HCT, HGB, WBC y L/M. Test de Parvovirosis dio negativo también.

Se mantuvo a la perrita en hospitalización diurna, bajo supervisión veterinaria. Durante dicha hospitalización, se procedió a un estudio radiológico abdominal, al existir la posibilidad de que pudiera tratarse de un caso de “cuerpo extraño” alojado en el aparato digestivo. Esto es algo que siempre se debe tener en cuenta en los cachorros, ya que como comúnmente se dice, son aspiradoras e investigadores natos.



Gracias a esta radiografía abdominal se descubrió la existencia de un tornillo de punta afilada en el intestino de la Cuca. Se realizó una intervención rápida y finalmente, el tornillo se extrajo. Dependiendo del cuerpo extraño, y su localización, las decisiones del veterinario pueden ser unas u otras. Con Cuca los riesgos de perforación, y la consecuente peritonitis, eran factores a considerar. Los dueños decidieron no jugársela: ¡Y Cuca volvió a ser la misma esa noche! ¡Traviesa y juguetona!

Tratamiento

Después de la cirugía, Cuca fue tratada con antibióticos, protectores y dieta especial. En menos de una semana se le quitaron los puntos, y ya está corriendo otra vez por el jardín de su casa.

¿Qué hemos aprendido? Vigilad vuestras zapatillas, calcetines, trapos de cocina…y si echáis de menos algo ¡Sospechad que vuestro querido cachorro ha podido querer saborearlo!




viernes, 22 de febrero de 2013

EJERCICIOS PARA EL CONTROL DEL HIPERAPEGO



Una vez comprendidos todos estos puntos, pasamos a contemplar el tratamiento en sí, que consta de los ya mencionados ejercicios de modificación de la conducta y que puede ser complementado con un tratamiento farmacológico, que no va a ser descrito en esta ficha porque no es el objetivo de la misma y porque como cualquier medicación, ha de estar recetada y supervisada por un profesional y se suele reservar para casos más complicados de ansiedad por separación.
Los ejercicios pueden ser clasificados en 3 fases:
a.                  Ejercicios clásicos de adiestramiento: será necesario que el animal atienda unas órdenes básicas, principalmente "sienta", "quieto", "ven". No entraremos a describir cómo se lleva a cabo este entrenamiento porque no es lo que nos ocupa en este caso, pero no dudéis en consultar con nosotros ante cualquier duda.
b.                 Ejercicio de modificación de la conducta:
                                            i.                       Cambiar los valores predecibles antes de salir: es habitual que cuando salimos de casa llevemos a cabo una serie de rutinas (coger llaves, ponernos abrigo, ir hacia la puerta…) que indican claramente al perro que nos vamos de casa y dan lugar al inicio de la excitación y la ansiedad. Hemos de trabajar para que el animal deje de asociar estas acciones con nuestra salida, realizándolas, pero sin llegar a salir de casa, sino sentándonos, por ejemplo, en el sofá e ignorando al animal que empieza a excitarse. Realizar este ejercicio de 2 a 5 veces al día. Cuando el coger las llaves se repite varias veces sin que salgamos de casa, ese acto empieza a dejar de tener importancia para el animal y debe empezar a dejar de mostrar esa ansiedad ante nuestra salida. Es importante también dejar de prestar atención al animal entre 15-30 min antes de salir: si cuando nos estamos preparando le damos muestras de cariño o de atención, aumentará su estado de excitación, es imperativo reducir este contacto al mínimo posible.
                                          ii.                       Contracondicionamiento: también se usa para disminuir la respuesta del perro ante las llaves: se le enseña a estarse sentado frente a la puerta de salida mientras nosotros nos alejamos (poco a poco, cada vez nos vamos alejando más) y al volver con él, ha de recibir un premio (comida, alabanzas) por estar sentado y tranquilo. Una vez logrado esto, podemos incluir el abrir y cerrar la puerta, al principio sin salir, luego saliendo sólo un segundo y de nuevo premiando al perro si mantiene el estado de calma. Hay que tener cuidado con estos ejercicios, ya que podemos aumentar el estado de ansiedad en el perro, no hay que tener prisa por llevarlos a cabo. Podemos hacer uso también de un juguete con comida para estos ejercicios y dárselo al animal cuando nos vamos para distraer su atención.
                                     iii.                       Cambiar la interacción propietario-perrro: a menudo malinterpretamos las necesidades de nuestras mascotas y tenemos problemas a la hora de comprender cómo nuestros actos pueden exacerbar su ansiedad. Cuando al estar en casa atendemos cualquier lloriqueo o búsqueda de nuestra atención, marcamos aún más la diferencia entre estar sólo en casa y estar con nosotros, por lo que es importante establecer una distancia física cuando estamos en casa con ellos, para lo cual es fundamental llevar a cabo una serie de puntos:
-      No prestar atención cuando nos dan la pata, lloran, saltan o llaman nuestra atención en general. No se le debe decir absolutamente nada, debemos ignorarlos por completo, es decir, toda interacción debe ser iniciada por el propietario, nunca por la mascota, y siempre cuando ésta se encuentre en un estado de tranquilidad y relajación.
-    No permitir que el animal se suba en los sofás o mobiliario de la casa, ni que duerma con nosotros.
-          Tener momentos de obligada separación mientras estamos en casa.
-          No dar premios de manera gratuita: todo se gana.
-          Sólo se le prestará atención cuando el animal esté tranquilo y calmado, incluyendo especialmente el momento de llegada a casa, en el que no se le prestará ninguna atención bajo ningún concepto hasta que no esté tranquilo y relajado: si le dirigimos la mirada o la palabra supone una atención por nuestra parte, luego es un premio para el animal, que no merece porque está ansioso y excitado. Si hay que sacarlo fuera, se hará de manera imparcial.
-     Podemos encontrar tareas alternativas para realizar con nuestra mascota para pasar tiempo de manera agradable, como son el ejercicio físico (nos ayudará mucho para calmar la excitación del animal) o sesiones de acicalamiento, como el cepillado, por ejemplo.

c.            Salidas planeadas graduadas y ausencias: una vez hemos controlado los factores anteriormente mencionados, podemos empezar con la última fase de la terapia, que requiere de ciertas directrices, a saber:
-          Las salidas han de parecer reales, es decir, que tenemos que hacer lo que normalmente hacemos al salir, incluyendo el ignorarlos durante 15-30 min antes de la salida. La particularidad de estas salidas es que deben ser muy cortas al inicio (1-5 min o menos) de manera que el animal no empiece a desarrollar el estado de ansiedad.
-         Buscaremos una clave o señal para que el animal pueda distinguir una salida planeada de una real de trabajo, por ejemplo: podemos dejar la radio o la televisión encendidas, un ambientador diferente o incluso cambiar un mueble de sitio, y nunca dejar estas claves cuando no sea una salida planeada.
-   La duración de la ausencia debe irse aumentando gradualmente en períodos de 3-5 min, intercalando ausencias más largas con otras más cortas, de manera que el aumento sea irregular, no progresivo, ya que entonces será predecible para el animal y no disminuirá su ansiedad.
-     Si al volver de la salida planeada encontramos destrucción o cualquier conducta asociada a la ansiedad, la salida ha sido demasiado larga y la próxima tendrá que ser menor.
-      No debemos pasar de una salida de 20 min a una de 3 horas: esto podría obtener de nuevo la ansiedad y volver la clave de las salidas inútil.
-          Normalmente, cuando llegamos al punto en que el animal permanece tranquilo durante una salida de 2 horas tras una salida planeada, se le puede dejar todo el día.
-          Llegados a este punto, podemos ir retirando de manera gradual la clave de salida o dejarla hasta que el propietario crea necesario.

Todos estos ejercicios son realmente sencillos de llevar a cabo, pero tal como se ha indicado antes, es muy importante que se hagan bien, ya que en caso contrario podemos confundir aún más al animal. Hay que tener paciencia, ya que este tipo de problemas no se solucionan de un día al siguiente y siempre tener presente que en ocasiones se requiere la ayuda de un profesional que evalúe la situación y lleve a cabo una serie de controles o incluso a veces es necesario incluir una pauta farmacológica y otros complementos para un mejor control de la situación.

Esperamos que estas indicaciones os sean de ayuda y no dudéis en consultar cualquier duda al respecto, o si observáis en vuestras mascotas algún otro tipo de alteración que hasta ahora había pasado desapercibida o no había sido considerada como problema real.

miércoles, 20 de febrero de 2013

EL HIPERAPEGO EN PERROS, EJERCICIOS PARA SU CONTROL



El hiperapego es una alteración del comportamiento bastante frecuente en nuestros animales de compañía.
Suele aparecer como consecuencia de una ausencia de la fase de desapego: cuando llega el momento del destete, las madres han de “despegarse” de sus crías, ya que éstas deben empezar a aprender a valerse por sí mismas, así como a ubicarse en la jerarquía de la manada. Esto no quiere decir que no estén pendientes de ellos o lo cuiden, pero deben aprender a desenvolverse en el medio.
Este momento (el destete) es normalmente el elegido para separar a los cachorros de sus madres y ser vendidos o cedidos en adopción. No es mejor ni peor que cualquier otro, esto depende de cada animal y cada ambiente y lo más importante, de la experiencia de cada futuro propietario de la mascota.
El inicio de toda esta situación llega cuando el animal pasa de estar apegado a su madre a estar apegado a su propietario, y eliminamos la fase de desapego: son pequeñines, nos inspiran ternura y queremos complacer todas sus exigencias, atendemos cada lloriqueo y “obedecemos” haciendo lo que el animal quiere cada vez. Es entonces cuando se crea ese hiperapego del que hablábamos al principio, es decir, se exacerba el apego normal.
El problema aparece cuando empezamos a dejar al animal solo en casa, ya que él no comprende por qué se le “abandona”, porque no se le ha enseñado debidamente y empieza a sufrir un estrés que descarga sobre los objetos materiales, llegando incluso en fases más avanzadas a hacer sus necesidades en casa. No hay que confundir este concepto con el no-aprendizaje, es decir, que un animal que hace sus necesidades en casa pero no presenta ese hiperapego simplemente es que no ha aprendido a hacer el pipí y la caca en la calle.
Hay otras causas por las que pueden aparecer estas alteraciones del comportamiento, aunque son menos frecuentes, como cambios en el horario, traslados de casa o cambio en la composición del hogar, después de unas vacaciones….
Es importante diferenciar el hiperapego de la ansiedad por separación, y esta diferencia sólo puede establecerla un profesional. La ansiedad por separación requiere de un diagnóstico clínico porque se trata de una enfermedad, lo que conlleva por tanto una evaluación del entorno, un tratamiento y un seguimiento.

El objetivo de esta ficha es proporcionar una serie de ejercicios para modificar esta conducta indeseada, que la convivencia sea más satisfactoria para ambas partes y de esta manera el animal no sufra la ansiedad que determinadas situaciones le provocan.
Para ello es fundamental dejar varios puntos claros:
-                     No tenemos ante nosotros un animal “malo”, “vengativo” o “rencoroso”, ni tampoco sabe que lo que ha hecho está mal por adoptar posturas de sumisión a nuestra llegada a casa. Entender esto es fundamental para avanzar en el tratamiento de este proceso: la ansiedad que sufre nuestra mascota al verse separado de nosotros provoca en él un estrés que encuentra como única vía de escape la destrucción, no lo hace como castigo hacia nosotros por dejarle sólo. Tampoco “sabe lo que ha hecho”, sino que asocia nuestra llegada a casa con el castigo, porque ha sido así siempre, y para evitarlo, nos muestra sumisión (cabeza gacha, rabo entre las patas…). El castigo se asocia con nuestra llegada a casa, no con el hecho de haber destruido mobiliario. Es imperativo no reñir ni castigar al animal en estos momentos.
-                     Todos los habitantes de la casa deben tener el compromiso e ir a una, ya que en caso contrario, sólo conseguiríamos confundir aún mas al animal, y este compromiso ha de ser permanente, ya que de eso depende la evolución del animal. Habrá determinadas situaciones que puedan resultar difíciles de llevar a cabo, por eso hay que fijarse en nuestro objetivo final, que es la mejoría del estado de ansiedad del animal y con ella, nuestra tranquilidad dejándolo sólo en casa.
-                     Es fundamental tener paciencia tanto con el animal a la hora de llevar a cabo los ejercicios, como con el transcurso de los días, ya que esto conlleva un tiempo hasta que se empiecen a ver los resultados.
-                     Concepto de refuerzo positivo: los estudios realizados al respecto revelan que los animales aprenden más, y más rápido si practicamos con ellos el refuerzo positivo, es decir, recibir “premios” cuando su conducta es apropiada. Como premio entendemos, bien comida, bien nuestra atención (unas palabras de afecto, caricias, atención e incluso juego), siendo la manera correcta de instaurar un castigo el decir NO e ignorarlos a continuación. No nos valen largas explicaciones contándoles por qué está mal lo que han hecho, ni el castigo físico ni encerrarlos durante horas, por lo siguiente: darles explicaciones de lo que han hecho mal supone mirarles y hablarles, es decir, prestarles atención, por lo que lo que inicialmente era un castigo, el animal lo interpreta como algo positivo, ya que sea lo que sea lo que haya hecho, ha conseguido atraer nuestra atención. El castigo físico tampoco está indicado, especialmente en casos de ansiedad, ya que podemos provocar defensión agresiva y con ella, complicar aún más la resolución del problema. Los castigos prolongados en el tiempo tampoco tienen un sentido, ya que pasados unos minutos, ellos no recordarán el por qué están ahí. Es necesario comprender bien este punto, ya que es fundamental tener claro qué es un premio para el animal y qué no lo es, y cuando está indicado proporcionar dicho premio y cuando no. Con cualquier duda a este respecto, no dudéis en consultarnos.
-                     Estamos ante un problema de salud del animal, aunque no sea tan evidente como una infección o una fractura de un hueso, no por ello es menos importante, aunque sí es cierto que este campo de la veterinaria está dando sus primeros pasos y aún cuesta trabajo aceptar que nuestras mascotas puedan tener problemas de comportamiento. Es por eso que muchas veces nos encontramos ante casos tan cronificados en el tiempo que tienen un pronóstico bastante reservado, ya que cuanto más tiempo transcurre, más difícil es llevar a cabo la pauta de modificación de la conducta y se obtienen resultados menos satisfactorios.

viernes, 5 de octubre de 2012

¿PORQUE ARRASTRA MI PERRO SU TRASERO POR EL SUELO?.


Desde hace algunos días, tu perro tiene comportamiento extraño: se pone de repente a restregar su trasero sobre el suelo, y luego se lame.
Este comportamiento es característico de los picores anales. Se acompaña a veces también de súbitos mordisqueos en la base de la cola. 
La primera causa de prurito anal es la obstrucción de las glándulas anales, a menudo debido a la presencia de gusanos. Situadas a ambos lados del ano, estas glándulas tienen como función en los cánidos, secretar una sustancia líquida rica en feromonas*. 
Cuando estas glándulas se obstruyen aumentan de tamaño y terminan por expulsar un líquido marrón oscuro y a veces contiene pequeñas motas blancas. Estas motas son los huevos de gusano plano llamado Dypilidium caninum o tenia del perro. La presencia de estos gusanos no es sistemática: la obstrucción de las glándulas anales puede ser causada por la infección bacteriana y la irritación del ano por un estreñimiento, por una alergia de contacto alimentaria, etc.


*Feromonas: sustancia volátiles características de la especie, que intervienen en el marcaje del territorio, la reproducción y las relaciones sociales.

¿QUE PUEDES HACER?

Si tu perro no cesa de frotarse el trasero en el suelo, comienza por tratarlo con un antiparasitario eficaz contra los cestodos. Si los síntomas persisten todavía al cabo de algunos días, consulta con tu veterinario. 
No olvides desparasitar al mismo tiempo a otros animales (perros y gatos) que habiten en la vivienda para evitar contaminaciones.
Un tratamiento antipulgas (de los animales y de ambiente) es indispensable, ya que Dypilidium caninum se transmite mediante las pulgas que ingieren los huevos de este gusano, los cuales están presentes alrededor del ano y del pelaje del animal. Es suficiente que tu perro ingiera durante un aseo una sola pulga parasitada para que Dypilidium caninum  prosiga el ciclo en su organismo.




Cristina López Algaba
Auxiliar Veterinaria