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martes, 17 de septiembre de 2013

PENSAMIENTO SOBRE MI PERRO...

Él era especial, lo era, al menos para mí y para mi familia. Fue un deseo que pedí de pequeña tras ver la película de Beethoven y, ¡con lo que odiaba mi madre a los perros! Me compró a ese pequeñín que se apoderó de nuestras almas. Bastaron un par de días para que mi madre descubriera que un perro no sólo hace sus necesidades en casa cuando es un cachorro, o que no sólo te muerde los muebles… sino que se convierte de buenas a primeras en un miembro más de la familia, el más fiel. Se convierte en tu mejor amigo, en tu aliado, en tu hombro sobre el que llorar. Se convierte en aquel que no te reprocha nada. En aquel que te oye llorar desde lejos y viene corriendo a lamer esas lágrimas y a sentarse sobre ti porque sabe que con ese pequeño gesto, te animarás.
Él era la alegría de la casa. Siempre nos recibía como loco, subiéndose a la silla del cuarto de mi madre como desde pequeño hacía, porque ella no se podía agachar por problemas de espalda. ¡Y ahí nos montaba la fiesta a todos!
Mi perro no te echaba cuenta si le enseñabas a sentarse o a dar la patita, pero entendía que por donde pasara la fregona, ¡ahí no se pisaba!

Él era como un ángel para mí en situaciones difíciles para cualquier niño. Lo quise como a un hermano, lo adoraba. Era mi pequeño, mi gordito, mi muchas cosas. Y ahora que no está, me doy cuenta de que nunca es suficiente para querer a tu mascota. Que sus vidas son demasiado cortas y cualquier beso o cualquier abrazo por dar no puede quedar pendiente.
Estés donde estés, Toby, que sepas que te sigo pensando, que te sigo queriendo. Que sigo escuchando el sonido de tus patitas corriendo por el pasillo. Que te sigo viendo por las rejillas de la escalera cuando subo por ellas, y tras abrir la puerta sigo viendo tu hocico ansioso por que abra la puerta y,que sigo mirando al suelo para tener cuidado de no pisarte. Sigues aquí presente, para todos. Porque fuiste y siempre serás la alegría de esta casa. Y siempre, tu hueco, será irremplazable.

Ahora estudio auxiliar de veterinaria con la esperanza de poder ayudar a otros perritos a seguir adelante. Con toda mi ilusión, siempre pensando en ti. Tú me hiciste fuerte.

Gracias por cada momento de esos preciosos 11 años ♥. 

Raquel Jiménez Rodriguez

viernes, 5 de octubre de 2012

¿PORQUE ARRASTRA MI PERRO SU TRASERO POR EL SUELO?.


Desde hace algunos días, tu perro tiene comportamiento extraño: se pone de repente a restregar su trasero sobre el suelo, y luego se lame.
Este comportamiento es característico de los picores anales. Se acompaña a veces también de súbitos mordisqueos en la base de la cola. 
La primera causa de prurito anal es la obstrucción de las glándulas anales, a menudo debido a la presencia de gusanos. Situadas a ambos lados del ano, estas glándulas tienen como función en los cánidos, secretar una sustancia líquida rica en feromonas*. 
Cuando estas glándulas se obstruyen aumentan de tamaño y terminan por expulsar un líquido marrón oscuro y a veces contiene pequeñas motas blancas. Estas motas son los huevos de gusano plano llamado Dypilidium caninum o tenia del perro. La presencia de estos gusanos no es sistemática: la obstrucción de las glándulas anales puede ser causada por la infección bacteriana y la irritación del ano por un estreñimiento, por una alergia de contacto alimentaria, etc.


*Feromonas: sustancia volátiles características de la especie, que intervienen en el marcaje del territorio, la reproducción y las relaciones sociales.

¿QUE PUEDES HACER?

Si tu perro no cesa de frotarse el trasero en el suelo, comienza por tratarlo con un antiparasitario eficaz contra los cestodos. Si los síntomas persisten todavía al cabo de algunos días, consulta con tu veterinario. 
No olvides desparasitar al mismo tiempo a otros animales (perros y gatos) que habiten en la vivienda para evitar contaminaciones.
Un tratamiento antipulgas (de los animales y de ambiente) es indispensable, ya que Dypilidium caninum se transmite mediante las pulgas que ingieren los huevos de este gusano, los cuales están presentes alrededor del ano y del pelaje del animal. Es suficiente que tu perro ingiera durante un aseo una sola pulga parasitada para que Dypilidium caninum  prosiga el ciclo en su organismo.




Cristina López Algaba
Auxiliar Veterinaria










lunes, 11 de junio de 2012

PARVOVIROSIS CANINA


Enfermedad vírica en perros producida por el parvovirus tipo 2, del cual se reconocen dos variantes patógenas, 2a y 2b. Esta enfermedad afecta a canidos silvestres  y  domésticos  y se ha diagnosticado también en visones, hurones y gatos.

La transmisión principal del virus es por vía fecal-oral por la exposición de animales vulnerables a heces contaminadas de otros animales aunque también puede transmitirse por su resistencia en condiciones ambientales.

PATOGENIA
Tras la exposición al virus, este se replica en células linfoides de orofaringe, ganglios linfáticos mesentéricos y timo.  Después de 3-5 días se disemina por la sangre a las células de las criptas en el intestino delgado y las células epiteliales de la cavidad oral, lengua y esófago. Los órganos linfoides, pulmones, hígado, riñones, médula ósea y miocardio también pueden verse afectados.
La excreción del virus puede comenzar a los 3-4 días de la exposición y durar en torno a 2 semanas.

LESIONES
Necrosis en células intestinales que llevan a una perdida de integridad del epitelio intestinal, aumento de la permeabilidad intestinal y menor asimilación de la mucosa intestinal, que dan lugar a diarreas hemorrágicas.
Translocación de las bacterias intestinales a consecuencia de la alteración epitelial y absorción de endotoxinas a la circulación sanguínea. Lo que podría dar lugar a septicemia y/o endotoxemia, y finalmente provocar la muerte del animal.

SIGNOS CLÍNICOS
-Infección asintomática con muerte rápida.
-Anorexia, letargo y fiebre, que progresan a en 1-2 días a vómitos y diarreas a menudo hemorrágicas.
-En cachorros con parásitos intestinales las lesiones gastrointestinales pueden ser mas graves.
-Miocarditis en cachorros de menos de 8 semanas que no han recibido anticuerpos maternales. En este caso la muerte puede producirse de forma aguda, tras presentar síntomas entéricos o tras superar la infección aguda por insuficiencia cardiaca congestiva.

DIAGNÓSTICO
-Signos clínicos en animal con riesgo de infección.
-Técnicas de ELISA fecal para determinar infección y PCR para determinar si la cepa es vacunal o de campo.
-Alteraciones laboratoriales:
Leucopenia, neutropenia, indican lesión medular y sepsis.
Anemia, hipoproteinemia consecuencia de hipoalbuminemia por la pérdida de sangre intestinal.
Alteraciones electrolíticas y deshidratación como consecuencia de los vómitos y las diarreas.
-          Invaginaciones intestinales como consecuencia de los vómitos y las diarreas frecuentes.

TRATAMIENTO
No hay tratamiento frente al virus.
Tratamiento sintomático:
            Mantenimiento del volumen circulatorio, administrando líquidos de reposición cristaloides para mantener la hidratación y reponer las pérdidas con lactato sódico o suero con glucosa y potasio para compensar las pérdidas. Combinar con administración de coloides en casos de hipoproteinemia o hipoalbuminemia.
Transfusiones de sangre en casos de anemia grave.
Descanso del tubo digestivo eliminando cualquier tipo de alimentación oral hasta que los vómitos y las diarreas hayan remitido.
Antibioterapia de amplio espectro vía parenteral con acción frente a bacterias gram negativas.  
Antihemético para controlar los vómitos.
Antiinflamatorios no esteroideos o glucocorticoides para cachorros con sepsis o endotoxemia.
Si cesan los vómitos ofrecer agua y comida altamente digestible y baja en grasas.


Con tratamiento sintomático muchos cachorros resisten a la infección y una vez recuperados tiene inmunidad frente a la parvovirosis durante largos periodos de tiempo.

PREVENCIÓN
Vacunación viva o inactivada utilizando estas últimas en razas de riesgo como rottweiler, doberman pintcher y otros, hembras preñadas o animales inmunodeprimidos.
Para inactivar el virus, cuando nos encontremos en un ambiente contaminado, debemos usar soluciones de lejía (29 partes de agua y 1 de lejía), formol y luz solar.

María del Mar López Domínguez
Veterinaria residente.